Caso de estudio

Red de refugios para polillas en patios platenses

Setos, macetas altas y hoteles de insectos replicables

El problema de los fragmentos verdes aislados

En muchas manzanas de La Plata los patios y terrazas funcionan como islas: hay plantas, hay algo de sombra, pero las polillas no encuentran dónde pasar el día ni cómo cerrar su ciclo sin cruzar cuadras enteras de asfalto y luz blanca. La red de refugios nació para responder a esa distancia forzada, armando módulos chicos que cualquier vecino puede replicar sin obra ni presupuesto grande.

El punto de partida fue simple: observar qué rincones del patio ya usaban los insectos y reforzarlos. Después vinieron los planos, las listas de especies hospederas y las pruebas en terrazas y jardines compartidos.

Seto mixto

Gramíneas y arbustos nativos que dan cobertura durante el día y fragancia al caer la tarde. Se planta en línea para cortar viento y ordenar el patio sin ocupar todo el ancho.

Montón de hojarasca

Un rincón protegido del viento donde se acumulan hojas secas y restos de poda. Ahí descansan las polillas adultas y se refugian larvas y otros invertebrados del suelo.

Hotel de insectos

Caja pequeña orientada al sur, con cañas huecas, cortezas y troncos perforados. Se cuelga a media altura, lejos de luces directas y del riego constante.

Cómo se armó la red

Primero se relevaron patios voluntarios en distintos barrios para ver orientación, viento dominante y horas de luz artificial. Con esos datos se ajustaron los planos: los módulos son los mismos, pero cambian de tamaño y ubicación según el espacio. En terrazas se priorizó el seto en macetas altas; en jardines compartidos se sumó el montón de hojarasca como punto común.

Cada vecino que se suma recibe una lista de especies hospederas, un plano simple y una guía de mantenimiento. Los registros de visitas se cargan en un mapa colectivo, así se ve qué zonas de la ciudad van quedando conectadas y cuáles todavía necesitan refuerzos.

Qué se observó hasta ahora

En los patios con los tres módulos completos aparecieron más polillas pequeñas y escarabajos polinizadores que en los patios con plantas sueltas. También se notó que el montón de hojarasca funciona mejor cuando está a media sombra y que el hotel orientado al sur se ocupa más en verano que en invierno. Son datos simples, pero suficientes para ajustar el diseño de la próxima temporada.

El proyecto sigue abierto: se puede empezar por un solo módulo y sumar los otros cuando el patio lo permita. La idea no es tener un jardín perfecto, sino sostener refugios reales que las polillas puedan usar noche tras noche.

Este caso se apoya en el trabajo del primer jardín piloto en 12 y 48 y en la experiencia de campo del estudio. Si querés sumar tu patio a la red, escribinos desde contacto.

Configuracion de cookies

Usamos cookies para mantener el sitio estable, recordar opciones basicas y entender que paginas resultan utiles. Puedes aceptar, rechazar o revisar la configuracion antes de continuar.